Ruta en bici Chile

Dejarlo todo para dar la vuelta al mundo en bicicleta (entrevista)

Hoy conocemos a Miquel Femenia, quien decidió dejar a un lado sus rutinas y su trabajo de profesor en Barcelona para salir a descubrir mundo montado en su bicicleta. En esta entrevista le hemos preguntado por qué tomó esta decisión y cómo está viviendo su aventura sobre dos ruedas.

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¿Por qué decidiste dejarlo todo para dar la vuelta al mundo en bicicleta? ¿Cuál es el propósito de este proyecto?

Soy interino de enseñanza, tengo trabajo todos los años pero quería descansar un año o dos (puede ser) y me he acogido a una situación particular laboral en la que podía estar sin trabajar y volver después. Como me gusta viajar he cogido la bicicleta, que es lo que más hago últimamente. El propósito es pasar el año sin trabajar y viajando un poco porque sale relativamente más barato que estar en un único lugar.

¿Cómo era tu día a día antes de subirte a la bicicleta y recorrer el mundo?

En el día a día no hacía nada especial, iba a trabajar por la mañana y por la tarde me dedicaba a leer, quedar con alguien o hacer deporte. Durante los fines de semana casi siempre iba a la montaña a caminar, hacer alguna escalada sencilla o ir en bicicleta.

¿Planificaste una ruta antes de salir o has improvisado durante el camino? ¿Has tenido que cambiar tu ruta en algún momento?

Quebrada de Humahuaca

En principio no voy con un plan cerrado, de hecho, yo improviso mucho y eso me permite cambiar muchas veces la idea de lo que tengo pensado hacer. Por ejemplo, si es una semana de mal tiempo pues hago un plan B, sin problema. El último plan que tuve que modificar (aparte de la situación global de Pandemia que de algún modo nos ha afectado a todos), fue una ruta que hice que tenía cierta dificultad y vi que era demasiado difícil para mí y salí de la ruta y punto. Salir de la ruta me supuso dos días, porque son rutas complicadas, pero no tuve ningún problema. Improvisar sí, pero a partir de una idea general que llevo ya preparada desde casa. Otro ejemplo es ahora que estoy en Punta Arenas, en Chile, entonces estoy mirando cómo volver a Barcelona y estoy hablando con la policía y con la embajada porque con la Pandemia es difícil salir hacia Europa. Además de esto tengo en la cabeza Islandia y Kirguistán por lo tanto cuando vuelva a Europa seguramente me tocará hacer 15 días de cuarentena y si me sobra un mes, (que será el mes de Agosto) es posible que diga «me voy a Islandia» o «me voy a Kirguistán”. Parece improvisado pero en realidad es un plan que yo tengo guardado, como muchos otros planes.

¿Cómo se prepara el equipaje para un viaje como este?

Para el equipaje de un viaje en bicicleta yo haría dos apartados: la bicicleta y lo personal. En el apartado de la bicicleta debes llevar repuestos, aunque yo tenía unos amigos en Santiago de Chile donde he dejado cosas allí de recambio por si me hacían falta. Tienes que llevar llevar mínimo un neumático de repuesto. Y si te vas de ruta de aventura debes llevar material bueno y de calidad. El segundo apartado es la parte personal, en mi caso sería la tienda de campaña, el saco de dormir, la esterilla, el equipo de cocina, la ropa, productos para la higiene, el móvil, una tablet y un libro electrónico para leer. El tema del entretenimiento es muy importante. Llevo libros, música, podcasts de radio bajados de temas que me interesan… A veces no puedes salir temprano por las condiciones climáticas y hay que entretenerse de alguna forma, por eso es importante llevar entretenimiento personal, ya que no mandas tú sobre la ruta, el clima determina mucho la ruta. Pero lo más importante en un viaje en bicicleta es el peso. Los que vamos en bicicleta invertimos el dinero en llevar pocas cosas que pesan muy poco y que sean resistentes. La tienda que llevo ahora pesa 2kg para que aguante bien el viento y que tenga un mínimo de comodidad porque alguna vez me ha tocado estar días seguidos en la tienda y yo pido una comodidad que es tener espacio en la tienda. Sacos de dormir llevo dos para ser más versátil y cuando tengo frío pongo uno dentro del otro. Ahora que estaba por sudamérica tengo uno de los sacos (el más delgado ) en Santiago de Chile y el otro lo llevo conmigo. Si ahora tuviera que ir a hacer una ruta de montaña alta tendría que pasar por Santiago a coger el otro saco y un poco más de ropa por el frío, para pasar la noche. Las noches más frías que he tenido han sido de -15°C o -16°C con un poco de viento en el norte de Argentina o en el sur de Bolivia que son alturas de 4000 a 4500 metros de altura. De ropa tengo un pantalón, unas mallas de pedalear, un culote, unas mallas de frío, un pantalón de goretex, la chaqueta de goretex, (con frío llevo dos chaquetas, una de un material que te puedes bañar y otra con plumas), dos camisetas para pedalear y dos de repuesto, pero voy justito de ropa. Dos botas que me valen tanto para alta montaña como para pedalear y unas sandalias para ir a la ducha y cruzar ríos. El hornillo pesa 250 gramos, la olla 200 gramos… es todo bastante minimalista, el peso es lo más importante. Pero de todos modos el equipo lo vas configurando en función de lo que quieres hacer, es una aproximación.

¿Cuál fue el factor principal que te empujó a emprender esta aventura? ¿Qué te inspiró?

Bolivia

Lo primero que diría es que para mí no es una aventura hacer turismo, yo lo consideraría más turismo activo porque está relacionado con el deporte. Para mí una aventura es pagar una hipoteca, criar y cuidar de tus hijos, llegar a fin de mes entero… eso sí que es una aventura. Lo que hago yo es un juego, como muchos, es un juego y ya está. Hace falta tener ganas de hacerlo y punto, pero al final cada persona debe decidir qué vida quiere llevar y qué hace con su vida. Tú decides qué haces con tu vida y yo como estoy libre he decidido irme un año. Tenía un poco de ahorros, no tengo hipoteca, no tengo hijos, ahora no tengo pareja, no tengo ningún compromiso de ningún tipo y me gusta hacer esto y ya está. Yo he decidido no trabajar durante el viaje pero hay gente que decide trabajar y entonces se va alargando. A mí eso no me compensa por eso ahora no trabajo, pero hay gente que trabaja. Por ejemplo, ahora he estado dos meses con gente que llevaba 7 años viajando y combinando viajar y trabajar. Hay que saber qué quieres hacer contigo mismo y ya está, no hay más vuelta.

De todos los países que has visitado hasta ahora, ¿cuál te ha sorprendido más? ¿Por qué?

En cada viaje sale algo que te gusta, pero en cuanto a sorpresa es negativa, y es Madagascar. Estuve en Madagascar en verano de 2018 y tenía muchas expectativas pero se me derrumbó todo allí porque el país estaba muy mal y la situación para viajar en ese momento era de riesgo alto, sobre todo yendo en bicicleta y tanto mi amigo como yo coincidimos bastante en que habíamos estado demasiadas veces en peligro y la situación que veíamos en el país nos hacía tener que retroceder y dar marcha atrás. Por el contrario, el verano anterior con la misma persona y dos amigos más hicimos un viaje completamente redondo en el Tíbet que nos ha quedado marcado y nos gustó muchísimo. Países que me hayan gustado mucho diría por ejemplo Mongolia porque todavía ves mundo antiguo, sobre todo la parte nómada, Mongolia está haciendo una transformación muy fuerte del nomadismo al sedentarismo. La población nómada está pasando toda a la capital, Ulán Bator, es un lugar muy poco poblado y aún ves algo de otro mundo de verdad. Bolivia también me ha gustado mucho porque todavía queda un mundo indígena de alguna manera que tiene un cierto atractivo para mí. Por ejemplo, aunque me gusta Perú no la encuentro tan atractiva, no encuentro este mundo indígena como en Bolivia.

¿Te has sentido solo en algún momento de la ruta? ¿Cómo se lleva lo de viajar solo?

Perito Moreno

No tengo problema con estar solo porque para mí es una de las maneras de estar en el mundo. En muchos periodos de mi vida he estado solo, otros he estado en pareja y ahora estoy solo pero para mí no supone un problema. Sé que esto cuesta un poco porque hay mucha gente que no puede estar sola, pero es así, no es que se tenga que aprender es que hay que saber estar solo y ya está. Por otra parte, cuando viajes estás bastante más abierto a relacionarte con otra gente. El hecho de ser una persona que puede estar sola valoro muy bien estar con gente. Además soy selectivo con cierto tipo de personas, que me gustan o que hay algún tipo de coincidencia. Pero en principio me relaciono muy bien con cualquiera por dos días (por dos meses ya soy un poco más selectivo, pero es lo que hacemos la mayoría). Por otro lado, pienso que si no vas solo no viajas, sino que haces turismo, pero esto da mucho de qué hablar. Si vas con alguien tienes la referencia del otro entonces la visión es totalmente diferente. Yo he viajado solo y con gente y los puntos de vista son totalmente diferentes. Está muy bien viajar acompañado y compartir con otra persona y crear este espacio comunicativo o de relación y ver el mundo a partir de aquí, pero también es verdad que viajar solo y ‘desnudo’ (por decirlo de alguna manera) en frente de quien te encuentres también está muy bien porque no al no tener la referencia del otro te hace sumergirte directamente en cualquier cosa que te encuentras, no tienes donde esconderte. Si tienes a otro te escondes en la relación con el otro, pero si vas tú solo no tienes donde esconderte, es lo que te encuentras y ya está. Pero bueno, sobre esto se pueden decir muchas cosas.

¿Qué lecciones importantes has aprendido durante tu viaje?

El Chaltén Argentina

Por la edad que tengo, más que aprender algo nuevo he aprovechado este viaje para comprobar o reafirmar las lecciones que ya tengo aprendidas. En el caso particular de la bicicleta eres muy frágil y vulnerable, a la vez esto es una llave que abre muchas puertas. La gente no lo ve como algo extraño sino que lo que despiertas muchas veces es una mezcla de instinto, (cuando llegas a un pueblo pequeño por decir algo), una mezcla de curiosidad con un instinto de protección hacia el débil, porque ir en bicicleta da la sensación de fragilidad y de debilidad que es bien real. Por un lado de independencia y de autosuficiencia pero también de fragilidad y vulnerabilidad. Entonces eso mismo, esa sensación que produces en los demás es una llave que te abra a que la gente te invite, te abre a las relaciones personales mucho más de lo que lo haría otro tipo de viaje. Ahora la situación peculiar de la Pandemia nos hace pensar que el mundo es mucho más frágil de lo que creemos, pero eso ya lo sabíamos todos, lo que pasa es que no lo había visualizado y ahora lo vemos. No descubro nada especial en este viaje, quiero decir que viajo en bicicleta porque me gusta y ya está. Es hacer turismo de larga duración, por decirlo de alguna manera.

¿En algún momento has pasado miedo o pensaste en abandonar?

No he pasado miedo especial, más de lo habitual en bicicleta. En general, en un viaje en bicicleta cuando más miedo se suele pasar es cuando vas por la carretera y empiezan a pasarte camiones a dos dedos de ti y el problema principal es que no puedes tener miedo físico, porque si tienes miedo físico y tiemblas un poco, el camión te chupa y te vas detrás. Esta situación es una carga psicológica muy fuerte sobre todo porque no te sueltas por el miedo. Esto es el miedo más grande que paso y tienes que valorar hasta qué punto la carretera por la que vas o la densidad del tráfico es demasiado y tienes que buscar una alternativa o ir por fuera del asfalto porque el riesgo es demasiado alto. Nunca he tenido ningún problema pero estas situaciones son de miedo, pero de miedo racional, no miedo físico, porque la situación no permite tener miedo físico porque tendrías un accidente, si sintieses la sensación de miedo, y eso sí que requiere un poco de entrenamiento, y no de ninguna manera especial sino simplemente yendo en bicicleta por la carretera ya haces este entrenamiento porque sabes que estás un poco en riesgo y tienes que valorar de manera fría y racional hasta qué punto el riesgo es demasiado elevado. Entonces llega un punto que dices «no, esto es demasiado, no toca», porque pasan demasiado camiones, porque en ese país los conductores son demasiado descuidados, porque hay poca visibilidad…. 

En cuanto a abandonar la ruta, no pasa nada. De hecho en este viaje, en una ruta o sección del viaje (una que salió hace 5 años en una página web de ciclistas de aventura), la hice pero no entera, tuve que abandonar porque vi que no lo estaba haciendo bien. Hice un análisis racional para ver el coste que estaba suponiendo para mí y cómo me estaba yendo, y estaba yendo demasiado justo, me la estaba jugando y si tenía algún problema me quedaría en la ruta. Es una ruta difícil de llevar comida para 20 días, todo es arena y valoré salir un poco antes de la mitad de la ruta. Y muchas otras veces he tenido que girar y cambiar la estrategia o el plan que tenía por el motivo que sea: porque me he topado con guardias de fronteras y me han hecho girar, o algún tipo de imprevisto como alguna pieza que se rompe… y no es un problema abandonar, más que un abandono es un cambio de planes, los planes no son determinantes al 100%. Yo hago A y no hago A, B y C sino A, A prima, A dos prima… se trata de ser flexible y tener una idea pero no fija y cerrada al 100% sino ser consciente de que pueden haber imprevistos, accidentes, no estar a la altura, a veces ocurre y no pasa nada.

¿Qué hace falta para vivir una aventura así?

No creo que haga falta nada en especial, en todo caso saber lo que quieres, como todo en la vida. Tienes que saber qué quieres y no vivir las expectativas de los demás. Yo tengo un sueño adecuado a mí, no un sueño proyectado de otro, por ejemplo ser como Killian Jornet, el deportista de montaña profesional. Esta persona está fuera de los límites normales de cualquiera en principio, entonces si tú proyectas y quieres hacer lo que hace él lo que puede ocurrir es que tengas un accidente o una fractura, mirar lo que hace él e intentar imitarlo no tiene ningún sentido. Tienes que adecuarlo a tu realidad y a cómo eres tú y ya está. Otro ejemplo son las parejas que se van a Marruecos con miedo porque nunca habían salido de Europa y se van a vivir una gran aventura y Marruecos es evidentemente un país diferente y donde te puede pasar de todo (como en todas partes) y donde las situaciones siempre son muy extrañas, y hay muchas anécdotas y te pasa de todo pero hay que reírse de estas situaciones y hay gente que va con demasiado miedo. Tienes que tener claro qué quieres hacer, no vivir lo ajeno sino vivir lo tuyo, saber decidir. Esto lo digo yo en agua pasada porque muchas veces he estado en la situación que estoy remarcando, pero bien.

¿Qué consejo le darías a las personas que estén pensando en hacer lo mismo pero que todavía no han dado el paso?

Les diría lo típico, ¡que el tiempo corre! Si no han decidió ir un año a hacer turismo es porque no lo tienen que hacer y ya está, o están dudando porque tienen miedo, ¿pero miedo de qué? El miedo siempre lo tenemos, lo que buscamos es una excusa para manifestarlo. Yo también tengo miedo pero lo que hago es proyectar cosas en el miedo y ya está. Algo que también es importante es que si alguien se va o desconecta de alguna manera de su situación habitual haciendo turismo que sea porque quiere hacer esto, porque quiere irse a visitar lugares, no para tapar una situación o huir de ella porque después pesará más, a veces te encuentras con gente de vez en cuando que está huyendo de una situación anterior que no ha resuelto y entonces eso no toca, las cosas deben de afrontarse y aclararse y ya está, aunque a todos nos cuesta. Simplemente no huir y hacerlo porque tienes ganas de hacerlo.

¿Cuál será tu próxima aventura cuando termines la vuelta? ¿Qué planes tienes en mente?

La próxima aventura será laboral, cuando vuelva a entrar en el mundo laboral de nuevo después de pasar un año sin trabajar. Como yo trabajo en la enseñanza, el sistema de enseñanza es algo muy frágil y en esta situación con la Pandemia está pulverizado y a nivel humano es bastante complicado y el próximo curso se presenta muy complejo. Pero ya veremos, ¡será un reto! En cuanto a los viajes, en el cajón hay 50 mil propuestas… puede que regrese para pasar la Navidad en casa, pero ahora tengo en la cabeza Islandia, Kirguistán y muchas cosas más, el cerebro no para. Proyectos hay muchísimos, simplemente es encontrar el tiempo y decidir si lo haces con alguien o si vas solo. Ahora aquí me he quedado con ganas de hacer más pero como es invierno está todo helado y las condiciones son demasiado duras para hacerlo con placer.

La ruta que he hecho por Sudamérica es una especie de triángulo invertido por un lado en el norte de Santiago de Chile hasta el sur de Bolivia pasando sobre todo por la meseta. Es una zona desértica sin árboles con poca lluvia. Y luego unos amigos que han venido aquí un par de meses tenían planificada la típica ruta de la Carretera Austral que se prolonga por la Patagonia y hasta la Isla Navarino que es el más al sur que se puede ir al continente americano de manera «normal» porque el resto es muy caro y con permisos especiales. En la isla de Navarino es donde he pasado la cuarentena.

 

Esta es la historia de un viajero intrépido que se ha dejado llevar por su espíritu aventurero y su pasión por la bicicleta para recorrer los espectaculares paisajes de Sudamérica. Esperamos que la situación actual de incertidumbre global se disuelva pronto para que tanto Miquel como el resto de los viajeros puedan retomar sus planes de viaje.

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