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Aunque a priori pueda parecer lo mismo, existen unas cuantas diferencias de concepto que distinguen a un turista de un viajero. En ambos casos los mueve la curiosidad y el deseo de conocer nuevos lugares y culturas, pero los dos sacian esta curiosidad de manera diferente, viajando de forma distinta.

Muchas veces, esta manera de viajar viene dada por las circunstancias de cada uno en cuanto a disponibilidad de tiempo y de recursos. Y quien plantea un viaje como un turista puede afrontar otro como un viajero, o incluso tener características de ambos en un mismo viaje; en ningún caso son posturas enfrentadas ni cerradas.

Previsión frente a improvisación

El turista suele moverse con seguridad en sus viajes, teniendo reservado de antemano sus destinos, los hoteles donde se va a hospedar, el transporte, etc. Además, antes de reservar todos estos servicios, se habrá informado de la calidad de estos a través de páginas de internet y opiniones de otros usuarios.

El viajero, por su parte, prefiere la improvisación. Una vez llega a su destino se deja guiar por su instinto y por los consejos de los lugareños, dirigiéndose a donde lo lleven sus pasos y hospedándose donde lo coja la noche, ya sea hostal, camping o casa de algún vecino caritativo.

Comida y ocio

Parte de la experiencia de un turista incluye disfrutar de alguna comida en algún restaurante y visitar algún pub o discoteca en el lugar que esté visitando. En la mayoría de los casos buscan disfrutar de un ocio más parecido al que tienen en su país de origen que al que puede haber en el propio destino.

La experiencia de ocio de un viajero consiste en disfrutar de la gastronomía propia del lugar que visitan, comiendo en aquellos lugares donde se puedan mezclar con sus habitantes, muchas veces en puestos callejeros que le permiten empaparse del espíritu de sus calles. Su idea del ocio pasará siempre por disfrutarlo siempre a la manera propia del país, alejándose de los lugares típicamente turísticos.

El tiempo lo marca todo

El tiempo del que se dispone para viajar es uno de los elementos que más van a definir el tipo de viaje.

El turista, por lo general, cuenta sólo con unos pocos días para viajar, por lo que tendrá que pasar apresuradamente por su destino, generalmente visitando muchos lugares en muy poco tiempo.
El viajero, en cambio, suele disponer de mucho tiempo para visitar su destino contando, a veces, con semanas, meses e incluso años para disfrutar de un país, disfrutándolo al máximo y empapándose de todo lo que ofrece.

Monumentos o calles

El modo en que se visita un destino tiene mucho que ver con el tiempo que se dispone (o se destina) para ello.

Fruto de las prisas, el turista se limita a conocer los principales monumentos del destino que visita, posiblemente visitando algún museo y tratando de conocer su destino a través de sus principales hitos artísticos e históricos.

Por su parte, el viajero prefiere conocer su destino a través de sus calles y sus gentes. No deja de disfrutar de los monumentos pero como algo que complementa el espíritu del destino, no como algo que lo define.

La comodidad es relativa

Generalmente el turista quiere viajar sin renunciar a su confort. Aunque viaje a un destino remoto, el turista no querrá renunciar a una buena cama, una ducha caliente, su conexión a internet y demás comodidades a las que estamos acostumbrados. Esta tendencia suele verse reflejada en su maleta, donde llevará un montón de ropa y gadgets por si en algún momento le hacen falta.

El viajero no está dispuesto a sacrificar su aventura a favor de la comodidad. Dormirá encantado en cualquier lugar donde sienta que su experiencia es auténtica, ya sea un jergón o una hamaca. Disfruta al máximo lavándose con una manguera o en un río y puede pasar días sin conectarse a internet. En su mochila llevará solamente lo esencial para poder llevarla a cualquier lado sin que le suponga un impedimento.

A grandes rasgos, estas son las características que diferencian a un turista de un viajero, ¿ya tienes claro a qué tipo perteneces tú? Ya seas viajero o turista, es muy recomendable que cuentes con un seguro de viaje que cuide de ti y de los tuyos, sobre todo si lo haces fuera de la Unión Europea. Viajando con un seguro de Mondo, contarás con asistencia sanitaria internacional, cobertura de equipaje y asistencia 24 horas, entre otras ventajas.

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